En la capital del país, donde se ha efectuado la transición hacia la democracia más exitosa que se recuerde en la historia de América Latina y el Caribe, ha tenido lugar este inconcebible hecho. Allí, las fuerzas políticas tanto de izquierda como de derecha, acompañadas por el pueblo, han escrito una página brillante, con notables avances políticos, económicos y sociales, que constituyen referencias para todas las naciones, en especial las de la región. En el polo opuesto se encuentra Cuba convertida en un estado parásito, pobre y represivo, que durante más de cinco décadas ha sido el mejor ejemplo del abismo a donde el totalitarismo lleva a los pueblos, con su carga de odio, demagogia e irracionalidad.
Los latinoamericanos, por lo general anclados en el pasado y siempre propensos a culpar a factores externos de las propias deficiencias y errores, al entregar su representación al único gobierno totalitario en las Américas mediante el otorgamiento de la presidencia pro tempore de la heterogénea CELAC, propician la falta de consideración en sus naciones y el irrespeto exterior. En realidad, la inclusión de Cuba en el nuevo proyecto integracionista fue una decisión correcta, ya que está demostrado que las políticas de aislamiento han sido inútiles en el caso cubano, pero permitir al totalitarismo de La Habana presidir CELAC resulta escandalosamente insólito.
Editor: Teólogo-Informático Roberto RomeroPrensa Digital Notic Voz el Cajigalense; Yaguaraparo, Municipio Cajigal, Estado Sucre, Venezuela.Dirección Internet: http://robertoromeropereira.blogspot.com/














