por Robert Barriger
Un pasaje de la Biblia que está entre mis favoritos es Salmos
92.13–14. Ahí dice que los que están plantados en la casa de Dios florecerán
como la palmera y serán vigorosos y verdes, y que incluso en su vejez tendrán
fruto. Esto nos dice mucho sobre la iglesia local.
Los que están plantados en la iglesia florecerán. No solo los
que simpatizan con la iglesia, o los que asisten a esta de vez en cuando, sino
los que han echado raíces en ella. Entonces tengo esta pregunta: ¿cómo sabe
usted si tiene raíces en la iglesia? o ¿cuán profundas son sus raíces? Y la
respuesta es otra pregunta: ¿qué tan fácil es que alguien lo saque de la
iglesia? A veces encuentro personas en la calle que me dicen: «Pastor, yo antes
iba a su iglesia»; ahora, la verdad, yo ni siquiera me di cuenta cuándo se
fueron. ¿Por qué? Porque no tenían raíces. Pero hay otras personas que tienen
raíces tan profundas que dejan un vacío muy grande cuando se van. Estas raíces
llegan hasta el trabajo con los jóvenes, con los hombres, con las mujeres o con
los músicos de la iglesia, pero cuando ya no están, todo el mundo se da cuenta
y lo nota.
Ahora, la promesa de Salmos 92 es que los que están plantados
en su casa florecerán como la palmera, porque un árbol que crece con raíces
profundas, ni diez, ni veinte, ni cien hombres pueden removerlo; pero cuando la
planta es débil y pequeña, hasta un niño puede arrancarla fácilmente. ¡Eche
raíces en su iglesia!
En la segunda parte de este pasaje vemos que es el deseo de
Dios que usted florezca en su vida. La palabra «florecer» quiere decir que
puede tener una vida abundante, una vida que lleve fruto; porque los que están
en la iglesia florecerán, entonces parte del trabajo del liderazgo de la
iglesia es ayudar a la gente para que florezca. Yo sé que algunas personas e
iglesias han malinterpretado esto diciendo que son ellas las que deben ayudar a
florecer al pastor; pero la verdad es que el pastor está allí para que las
vidas de las personas florezcan. Si las personas que están en su iglesia no están
floreciendo, el pastor debe preguntarse: ¿a qué se debe que la gente de mi
iglesia no esté floreciendo? ¿Qué puedo hacer para ayudarlos a florecer?
En verdad vivimos en un mundo complicado, creo que más com-
plicado que el de muchas generaciones antes que nosotros. La Biblia dice que en
los últimos días habrá oscuridad en este mundo, y mientras más oscuridad y
pecado haya en el mundo, habrá más gente herida, más gente que va a necesitar
ser sanada. No miro los últimos días con temor por causa de la oscuridad que
está crecien- do, sino como una oportunidad que Dios nos da para que la iglesia
sea un lugar de sanidad en este mundo herido. Porque es en la iglesia donde la
gente puede florecer.
Hoy día las estadísticas muestran que los niños que crecen en
familias sanas, se desarrollan sanos. Lastimosamente, casi la mitad de los
niños del mundo no tienen la oportunidad de crecer en una familia sana; sea por
un padre ausente, alcohólico o abusivo; o por la pobreza aguda que lleva a los
padres a vender hasta a sus propios hijos, porque creen que así tendrán una
vida mejor. Sea por la razón que sea, hay muchos niños que llegan a la iglesia
con un gran número de heridas. Y aquí existe un principio que llamamos
«entradas y salidas».
Este principio dice lo siguiente: como sales es como entras.
En otras palabras, si una persona tiene una herida en su niñez, ya sea por
abuso o maltrato, y esta herida no ha sido sanada, cuando sal- ga de la niñez y
entre en la adolescencia llevará la herida con ella; y si en su adolescencia
esta herida no sana, la llevará a la siguiente etapa, que es su juventud o su
adultez. Y sucede muchas veces que cuando esta persona se casa, continúa
llevando consigo las heridas de su niñez y adolescencia a su matrimonio, porque
como sale de una etapa es como entra a la otra.
La Biblia nos muestra que hay ciclos en la vida. En los diez
mandamientos dice que el pecado de los hombres se repite hasta la tercera y
cuarta generación. Por ejemplo, si un padre que fue herido de niño arrastra sus
heridas a su matrimonio y es un padre alcohólico, aunque su hijo odie el
alcohol, probablemente acabará siendo igual a su padre cuando tenga hijos. Así
como este hombre, mu- chas personas tienen áreas de su vida que duelen si uno
las toca. ¿Cómo podemos ayudarlos a florecer? Lo hacemos con la Palabra de
Dios, su Palabra hace la obra y puede transformar una vida. Para sanar las
heridas hay que estar plantados en la casa de Dios y florecer; no es solo simpatizar
con la iglesia, es echar raíces. ¡Dios quiere que usted esté plantado en su
iglesia!
El trabajo de liderazgo en la iglesia no es ser servidos; es
servir, es ayudar a la gente a florecer en sus vidas. Como la Biblia dice en
este salmo: «Aun en la vejez fructificarán; estarán vigorosos y verdes» (Salmos
92.14), y en una versión moderna dice: «En su vejez serán gordos y verdes».
¿Sabía que Dios desea que usted sea una persona gorda? Es decir, como el árbol
robusto y verde. Dios quiere que su vida sea así, robusta y verde, con un gran
fruto lleno de destino, lleno de la vida de Dios, lleno de la savia de Dios; de
vida misma.
Mire una vez más lo que dice este pasaje: hasta en su vejez
ten- drán fruto. Esta es una promesa que quiero tomar para mí, y es que hay
algunas personas ancianas que han sido heridas durante toda su vida, y en su
vejez no son florecientes, sino todo lo contrario, pueden llegar a ser
renegonas, quejosas y amargadas. ¿Ha escuchado alguna vez esto: «No lo
escuches, no le hagas caso, ya está viejito»? Nadie quiere terminar como un
viejo renegón, sentado en una esquina, a quien la gente no escucha, y que digan
de él: «Mira, ha tenido una vida dura, hay que entenderlo».
La promesa de Dios es que en nuestra vejez podemos tener una
vida fructífera, una vida que valió la pena vivir, una vida bendecida para
poder bendecir. Hay algunos hombres que cuando llegan a la vejez, la gente dice
de ellos: «Qué sabios son, hay que sentarse con ellos y escuchar sus palabras».
Tomado del libro Iglesia Relevante © 2014 Robert Barriger
Publicado por Editorial Vida. ISBN: 978-0-8297-6599-1 Usado con permiso de
Editorial Vida.
Editor: Teólogo-Ingeniero Informatico: Roberto Romero
Prensa Digital Notic Voz el Cajigalense; Yaguaraparo, Municipio Cajigal, Estado Sucre, Venezuela.
Dirección Internet: http://robertoromeropereira.blogspot.com/
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